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Ecos del Alma Radio

viernes, 23 de octubre de 2020

Mis primeros días con Mila, mi perra Guía

MIS primeros días con mila.

Es de madrugada y la escucho dormir. Ya es el cuarto día de adaptativo con mi bella guía Mila. Llegó el lunes 19 de octubre con Martín Hess el instructor de la escuela de perros guías de argentina para comenzar esta aventura y poder lograr un vínculo con ella para que pueda darme mas independencia, autonomía y seguridad para moverme en mis desplazamientos por distintos lugares.

TODO empezó en enero de este año, va, talvez mucho antes pero no me animaba a realizar el proceso que conllevaba tener un perro guía, talvez por miedo, o no conocer experiencias de usuarios, hasta que conocí a un perro guía el año pasado y todos los prejuicios que tenía se fueron a la basura. Y comencé con los trámites, después de un proceso largo, Mila está conmigo y la esperamos con mucho amor.

Yo vivo con mis papás, mi hermano y León, un labrador chocolate de 4 años.

El lunes llegó Mila, con un frente adornado con guirnaldas, globos y un cartel de bienvenida la esperamos junto a mis abuelos, Stella la vecina y claro mis papás y León.

Se bajó y cuando me senté en el piso y la llamé, ella enseguida vino a querer cariño. Fue hermoso ese primer contacto y muy emocionante.

Laguna Paiva estaba espectante, recibí muchos mensajes., cariño y felicitaciones.

COMENZAMOS el martes con 2 turnos, 3 horas a la mañana y 3 a la tarde para entrenar juntas.

Comandos básicos, y una vuelta por las veredas colindantes a mi casa, es increíble sentir que ella ese martes en una tarde nublada me esquivó un auto y una columna. además de marcar escalones.

YA el miércoles salimos a practicar cruces de calle, y realmente sentía mas confianza, esquivó objetos en las afueras de una verdulería, encontró escaleras y un banco en la plaza, cada vez mas vamos conociéndonos, juego después de cenar, y almorzar, ya dverme en su colchonetita, y está re pendiente poniéndose delante de mí, como protegiéndome.

También la gente se está acostumbrando a vernos, fuimos a a una dietética donde compra siempre mi mamá, y increíble como va con sumo cuidado entre las góndolas. También, fuimos a la farmacia donde voy siempre, y muy bien. Ayer jueves anduvo un poco rebelde pero es normal, no pescaba mis órdenes, pero ya salimos a la calle y fue bien! anduvimos por mi trabajo, todos felices por conocerla, y despues a su futura doctora veterinaria.

Y porla tarde fuimos a lo de mis abuelos. Hasta cruzamos vías, me sentí muy confiada, estos últimos recorridos los hice re poco con el bastón y ella me dio mucha seguridad. 

Y así vamos progresando día con día, disfruto de verla dormir, de jugar, darle de comer y agua y de verla feliz guiando.

Que Dios me siga bendiciendo para que seamos un gran equipo y construyamos un vínculo hermoso y duradero.

Gracias por leer, los abrazo.


martes, 28 de enero de 2020

Mi deseo: Que un perro guía llegue a mi vida.

El año pasado en un encuentro de la Federación de Ciegos de Argentina, conocí a Cleo, la perra guía de Fernando Galarraga.

En ese momento me quedé impactada, tuve la oportunidad de caminar unos pasos con ella por el pasillo del lugar donde estábamos y sentí muchísima libertad, era todo tan silencioso y a la vez imperceptiblemente liberador. No escuchar el tac tac del bastón...

Empecé a interiorizarme mucho mas al respecto porque hay varias escuelas de perros guía y me puse a leer experiencias de usuarios y demás.

Saber que podría cruzar la calle sola, con ayuda de mi oído y la ayuda de un lazarillo y pensar si en algún momento tuviera la oportunidad de tener un compañero o compañera peluda que me preste sus ojos para esquivar obstáculos, encontrar puertas, detectar cruces, acompañarme a donde quiera ir.

Ojalá Dios quiera y pronto llegue ese día en el que pueda ser guiada por uno de estos seres especiales.

En coaching me enseñaron a tener visión, y me grabé a fuego este objetivo.

Yo voy a hacer que suceda este sueño.

Me acordé de las clases de programación neurolingüística y del viaje del héroe.

Son esos desafíos que mi mente en algún punto se negaba a aceptar por prejuicios, por no conocer del tema, por pensar que esos perros tan especiales sufrían trabajando, y hablando con usuarios me contaban que el vínculo del perro guía es mucho mas estrecho que el de una mascota, ellos van con la persona ciega a todos lados y el retribuirles ese maravilloso servicio con juegos, cariño y cuidados es lo mas hermoso.

Los perros son nobles, siempre te leen. Saben si estás triste, feliz, y hacen todo para agradarte.

Busco mas autonomía, mas libertad, mas independencia, y acá estoy esperando a que llegue ese ángel peludo de 4 patas a cambiarme la vida.

Estoy haciendo todo lo posible porque así sea. y poder juntos ser un equipo y seguir aportando a esta sociedad para lograr mas inclusión y acceso para todos quienes nos enfrentamos a barreras cada día.

Dedicado a mi futuro guía.

Magalí Rossi.

lunes, 15 de julio de 2019

No soy una súper ciega. Soy simplemente yo.

No soy una super ciega, soy simplemente yo. Hola queridos lectores míos. A raíz de varias cuestiones que me interpelan últimamente, pongo sobre la mesa lo siguiente. Voy a hablar por experiencia, testimonios y vivencias propias, que he podido con el tiempo entender. Yo sé que también las personas sin discapacidad lo viven, pero quiero centrarme en la discapacidad visual porque es lo que conozco y lo que me incluye. Voy a llamar súper ciego o ciego modelo, a aquel que es independiente, sabe hacer todo, véase manejar una casa, manejarse solo, que tiene trabajo y estudios, pero además juzga a otros, porque en un determinado tiempo x no hace lo mismo que él. Hablo con conocimiento de causa. Quiero decirle, querido lector, que cada uno tiene un ritmo distinto para ser autónomo, que las formas preestablecidas de manual no a todos le sirven, que nadie se tiene que sentir menos por no hacer tal o cual cosa ni tampoco se lo debería juzgar por eso. La presión social que se siente cuando se comparte, en este mundillo ciegueril, aveces no es tan positiva, porque déjenme decirles que no todos quienes tienen discapacidad visual entienden la singularidad de ese otro, tampoco saben que historia tiene la persona o por qué piensa lo que piensa, y si lo saben, realmente aveces no se ponen a pensar en ayudar sino en remarcar lo que no se hace, y poner el ciego mueble, que para ellos es el que no hace nada. Bueno, cada quien elige como quiere vivir, pero muchas veces me a pasado, que yo al sentir que no voy al ritmo de los demás me he puesto muy mal, entré en la comparación, en sentirme poca cosa, y hasta en juzgar a mi familia, que si, no dudo que me a sobreprotegido, pero hoy las cosas son tan distintas después de años de diálogo y de entender que voy creciendo. Y me había comprado tanto ese discurso que al final yo consideraba, tenía que hacer las cosas para que el grupo de ciegos me aceptara, que no disfrutaba nada de lo que tenía que ser un logro y no generarme estrés. Hasta que un día me dije basta, basta de ser algo que no soy, y comencé a aceptar y a aprender despacito a mi ritmo, y entendí después de un proceso largo, también que yo era igual de valiosa que esas otras personas que se creían superiores e iban dando cátedra de que la edad perfecta para hacer esto es esta, y esta otra.... Quizás esta reflexión, o como quieran llamarle, parezca irrelevante, pero quisiera que estas líneas sirvan para algo, para que cada uno se observe, y se pregunte a qué se le está dando autoridad, qué te hace sentir bien, cuales son las vivencias que te genera disfrute, y que te sirve para mejorar. Porque una cosa es que una persona que comparte tu misma discapacidad no te juzgue y te apoye así vayas a otro ritmo, y te acepte así, y otra muy distinta es que caiga en la comparación sin conocer tu historia, tus vivencias y juzgar el proceso que cada uno va recorriendo. Lo importante es no dejar de avanzar. Los abrazo y gracias por leerme. Magalí Rossi.