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Ecos del Alma Radio

viernes, 24 de abril de 2015

Una reflexión que les comparto sobre la ceguera

sé que es larga :) Pero, si tienen un ratito, creo que les valdría la pena leerla.
 
"BRISTOL, R.I. –
Hace ALGUNOS años, una mujer que conocí en una fiesta, ella daba clases en una escuela para ciegos, parecía confundida. "¿Puedo hacerte una pregunta?" Dijo. "¿Cómo le hablas a tus
alumnos?"
Le expliqué que los estudiantes eran ciegos , no sordos. Elevando las palmas
de sus manos hacia mí , como si para frenar aún más la incomprensión, ella
dijo: "Sí, sé que no son sordos. Pero lo que realmente quiero decir es,
¿Realmente hablas con ellos?"
Yo sabía, porque se me había hecho esta pregunta antes por personas
razonablemente inteligentes, que la mujer no sabía exactamente lo que quería
decir . Lo único que sabía era que en su mente existía una barrera
intelectual sustancial entre los ciegos y los videntes. Los ciegos podían
oír , sí. Pero, ¿pueden entender correctamente?
A lo largo de la historia y en todas las culturas, los ciegos han sido
denigrados por una serie de mitologías como esta. han sido percibidos de varias maneras como idiotas lamentables, incapaces de aprender, como maestros ingeniosos de engaño o como místicos poseídos de poderes
sobrenaturales. Uno de los mitos más persistentes sobre la ceguera es que es
una maldición de Dios por las faltas cometidas en una vida pasada, que
encubre al ciego en la oscuridad espiritual y lo hace no sólo peligroso ,
sino malvado.
La mayoría de mis estudiantes ciegos en el Instituto Internacional de
Emprendedores Sociales, International Institute for Social Entrepreneurs, en
Trivandrum, India, una filial de Braille sin Fronteras, vino del mundo en
desarrollo: Vinieron de Madagascar, Colombia, Tibet, Liberia, Ghana, Kenya,
Nepal y la India. Uno de mis estudiantes , de 27 años de edad, Sahr, perdió
la mayor parte de su vista al sarampión cuando era un niño. (Al igual que
muchos niños de zonas rurales de África Occidental, Sahr no había sido
vacunado.) Los residentes de la aldea de Sahr estaban seguros de que su
ceguera, sin duda, era el resultado de la brujería o acciones inmorales por
parte de su familia, y podía afectar negativamente a toda la aldea. Rodearon
su casa y gritaron amenazas y abusos. Confiscaron una parte considerable de
la tierra de sus padres. Con el tiempo , los ancianos decretaron que el
padre de Sahr debe llevar al niño a la selva"donde viven los demonios, y
abandonarlo allí." Los padres se negaron y huyeron de la aldea con su hijo.
Muchos de mis estudiantes tuvieron experiencias similares. Los padres de
Marco, devotos católicos colombianos, rogaron a un sacerdote el decir una
misa para que su pequeño hijo ciego muriera antes de que su existencia
trajera vergüenza y dificultades en su hogar. Los pobladores de la remota
aldea tibetana de Kyile insistieron en que ella, sus dos hermanos ciegos y
su padre ciego debían todos suicidarse porque no eran más que una carga para
los miembros videntes de la familia. Cuando, como niño en Sierra Leona,
James comenzó a ver los objetos boca abajo a causa de una enfermedad ocular,
los aldeanos estaban seguros de que estaba poseído por demonios. En estos lugares , las escuelas para niños ciegos se consideraban una
pérdida absurda de recursos y esfuerzo. Los maestros en las escuelas
normales se negaron a educarlos. Niños videntes los habían ridiculizado, los
engañaron, escupieron y les arrojaron piedras. Y cuando llegaron a la edad
de trabajar, nadie los contrató. Durante una visita al Centro de
Entrenamiento de Braille Sin Fronteras en Tíbet, conocí a los niños ciegos
que habían sido golpeados, dijeron que eran idiotas, fueron encerrados en
habitaciones por años y años y abandonados por sus padres. Estos relatos que
eran una condición normal o común en la Edad Media, tomaron lugar en los
años 1980, 1990, y 2000. Están tomando lugar ahora. Nueve de cada 10 niños
ciegos en el mundo en desarrollo todavía no tienen acceso a la educación,
muchos de ellos por la única razón de que son ciegos. Los Estados Unidos tiene una de las tasas más bajas de discapacidad visual
en el mundo, y sin embargo, la ceguera sigue siendo una de las dolencias
físicas más temidas. Incluso en este país, los ciegos son percibidos como un
pueblo aparte. Existe aversión hacia los ciegos por la misma razón de que existe la mayoría
de los prejuicios: la falta de conocimiento. La ignorancia es un potente
generador de temor. Y el miedo se desliza fácilmente en la agresión y
desprecio. Quien no haya pasado más de cinco minutos con una persona ciega
podría ser perdonado por creer,- como la mujer que conocí en la fiesta, que
hay una brecha insalvable entre nosotros y ellos. Para la mayoría de nosotros, la vista es la principal forma en que
interpretamos el mundo. ¿Cómo podemos siquiera empezar a pensar en una
conexión significativa con una persona que no puede ver? Antes de empezar a
vivir y trabajar entre la gente ciega, yo también me pregunté esto. Cada vez
que veía a una persona ciega en la calle me quedaba mirando, paralizado, con
esperanza, de un malestar vago y visceral, que no iba a tener que
comprometerme con él. En 1930, en su libro, "El Mundo de los Ciegos", Pierre
Villey, un profesor francés ciego de literatura, resumió el carnaval
espeluznante de los prejuicios y supersticiones sobre los ciegos que se
transmite de los siglos. "La persona vidente juzga a los ciegos, no por lo
que son, sino por el temor que la ceguera inspira. ... La revuelta de su
sensibilidad encarando "la más atroz de las enfermedades, llena una persona
vidente con prejuicios y da lugar a un millar de leyendas." La autora ciega,
Georgina Kleege, conferencista de la Universidad de California en Berkeley,
más concisamente escribió, "Los ciegos son, o sobrenaturales, o subhumanos,
extraños o animales."
Tomamos nuestra vista tanto dada por hecho, nos aferramos a ella de modo
servil, y estamos tan abrumados por los datos superficiales, que incluso, la
persona vidente más brillante puede tomar un largo tiempo, estúpidamente,
para reconocer lo obvio: hay, por lo general, un perfecto estado de salud,
una mente activa humana normal detrás de ese par de ojos que miran sin ver.
Christopher Hitchens llama la ceguera, "uno de los trastornos más antiguos y
más trágicos conocidos por el hombre." ¿Cómo de excluidos horriblemente, y
carentes, nos sentiríamos al perder el mundo y la forma de vida que la vista
nos lleva. La ceguera puede sucederle a cualquiera de nosotros. Yo mismo,
solía estar seguro de que preferiría morir antes que ser ciego; no podía
imaginar cómo iba a tener la fuerza para seguir adelante encarando esa
pérdida.
Y sin embargo, la gente lo hace. En 1749, el filósofo francés, Denis
Diderot, publicó una composición, " Carta sobre los ciegos para el beneficio
de los que ven", en la que describía una visita que él y un amigo hizieron a
la casa de un hombre ciego, hijo de un profesor de filosofía en la
Universidad de París. El hombre ciego se casó, tuvo un hijo, tenía muchos
conocidos, estaba versado en química y botánica, sabía leer y escribir con
un alfabeto en relieve, y se ganaba la vida destilando licores. Diderot
escribió con admiración del "buen sentido sólido" del hombre, de su orden,
de su "sorprendente memoria para sonidos" y voces , de su capacidad para
decir el peso de cualquier objeto y de cualquier vasija simplemente
sosteniéndolos en sus manos, de su capacidad para desmontar y volver a
montar las máquinas pequeñas, de su agudeza musical y de su extrema
sensibilidad a los cambios atmosféricos.
El hombre ciego , tal vez cansado de ser interrogado por Diderot y su amigo
como si fuera un animal de circo, con el tiempo les hizo una pregunta
propia. "Percibo , señores, que ustedes no están ciegos. Están asombrados de
lo que hago, ¿y por qué no tanto por lo que expreso?" Más que cualquiera de
sus habilidades sensoriales, era la autoestima del hombre ciego que
sorprendió más a Diderot. "Este hombre ciego", escribió, "se valora a sí
mismo, tanto como, y tal vez más que, nosotros los que vemos."
He aprendido de mis amigos ciegos y colegas que la ceguera no tiene por qué
seguir siendo trágica. Para aquellos que pueden adaptarse a élla, la ceguera
se convierte en un camino a una forma alterna e igualmente rica de la vida.
Una de las muchas ideas equivocadas sobre los ciegos es que tienen una mayor
audiencia, un mayor sentido del olfato y un mayor sentido del tacto que las
personas videntes. Esto no es estrictamente cierto. Su ceguera simplemente
les obliga a reconocer los regalos que siempre tuvieron, pero hasta ahora
habían ignorado en gran medida.
Hace unos años, me permití ponerme una venda en los ojos y fui llevada por
las calles de Lhasa por dos niñas ciegas tibetanas adolescentes, estudiantes
de Braille Sin Fronteras. Las chicas no habían crecido en la ciudad, y sin
embargo, la habían atravesado con facilidad, sin tropezar o perderse. Tenían
un destino específico en mente, y cada vez anunciaron: "Ahora vamos a la
izquierda" o "Ahora giramos a la derecha", me vi obligada a preguntarles
cómo sabían esto. Sus respuestas me sorprendieron , sobre todo porque las
pistas que estaban siguiendo eran, el sonido de muchos televisores en una
tienda de electrónica, el olor del cuero en una tienda de zapatos, la
sensación de empedrados de repente bajo los pies, aunque estuvieran fuera en
el abierto para que cualquiera pueda percibirlos, eran prácticamente ocultos
para mí.
Por primera vez en mi vida, me di cuenta del poco caso que puse a los
sonidos, a los olores, de hecho, a todo el mundo que se extendía más allá de
mi capacidad de ver.
El escritor francés, Jacques Lusseyran, quien perdió la vista a la edad de
8, entendió que aquellos de nosotros que tenemos la vista estamos, en cierto
modo, privados por la misma. "A cambio de todos los beneficios que trae la
vista nos vemos obligados a renunciar a otros cuya existencia ni siquiera
sospechamos."
No pretendo sugerir que hay algo maravilloso acerca de la ceguera. Sólo hay
algo maravilloso acerca de la resistencia humana, la adaptabilidad y la
osadía. Los ciegos no son más o menos místicos, estúpidos, malvados,
tristes, lamentables y engañosos que el resto de nosotros. Es sólo nuestra
ignorancia que los ha envuelto en estas prendas ridículas. Cuando Helen
Keller escribió: "Es más difícil enseñar la ignorancia que pensar en enseñar
a un hombre ciego inteligente el ver la grandeza de las Cataratas del
Niágara," ella estaba hablando, obviamente, de la elevación y la igualación
de valor del conocimiento."
Rosemary Mahoney es la autora del libro de próxima aparición
"Para beneficio de los que ven: Envíos del Mundo de los Ciegos."
"For the Benefit of Those Who See: Dispatches From the World of the Blind."
Traducido por Frida Aizenman para el Boletín Nfb_espanol-talk.

lunes, 6 de abril de 2015

Algunos consejos para padres de niños y jóvenes con discapacidad visual

¡Hola a todos! les dejo esta información que encontré en un grupo de facebook llamado Tiflo tips.
espero sea de mucha utilidad y hasta otro momento, querídos lectores!

¡Atención papás y mamás de niños y jóvenes con Ceguera o Baja Visión!
 ¿Desean que sus hijos sean más eficientes en el aprendizaje escolar, las Habilidades de la Vida Diaria o la Orientación y Movilidad¿ Esta información les puede interesar.
 ¿Sabían que mientras más descriptivos seamos ellos tendrán más elementos para conocer su entorno? Una forma de hacerlo es a través de experiencias reales preparadas para estimular el resto de sus sentidos. Es decir, mostrándoles las texturas, olores, sabores y sonidos presentes en su vida cotidiana o con los que se pudieran encontrar en un momento dado.
 Además de esto ¿Sabían que el ambiente en el cual viven y lo que les decimos constituye un factor determinante para aprender o no aprender? Conocido lo anterior veamos qué hacer y qué no hacer:
 1.-Motivémoslos a aprender más repitiéndoles frases positivas que les hagan sentir que creemos en ellos, lo cual les dará seguridad en sí mismos.
 2.-Hagámosles saber que si se equivocan al querer hacer algo nuevo para ellos no es el fin del mundo, pues nadie nace conociéndolo todo.
 3.-Si vemos que se equivocan varias veces, no subrayemos el error sino la persistencia de nuestros hijos al seguirlo intentando y ofrezcámosles alternativas de solución.
 4.-Si nosotros somos quienes les vamos a enseñar alguna tarea debemos poner en práctica además de lo ya señalado los siguientes tips para asegurar el éxito en su aprendizaje.
 5.-Haga que en el entorno donde vayan a trabajar exista un ambiente cálido y lleno de armonía, pues de esta manera se aprende mejor.
 6.-Cuide que su hijo (a) no asocie lo que aprenderá con algo estresante.
 7.-No permita que su hijo (a) asocie los momentos de aprendizaje con el enojo de usted o con un castigo.
 8.-Para enseñar a su hijo (a) no olvide tener a la mano dos materiales esenciales: una dosis abundante de paciencia y otra de amor (la misma cantidad).
 9.-Cuando se está enseñando, se recomienda no levantar la voz o gritar, no hacer expresiones de fastidio y tratar de resolver cualquier duda, pues de lo contrario estaremos haciendo que en nuestros hijos se genere estrés y así retrasaremos su aprendizaje, ya que al sentirlo su organismo va a liberar cortisol.
 El cortisol (hidrocortisona) es una hormona esteroidea, o glucocorticoide, producida por la glándula suprarrenal. Se libera como respuesta al estrés
 El cortisol es considerado la hormona del estrés pues el organismo la fabrica ante situaciones de emergencia para ayudarnos a enfrentarnos a los problemas y como menciona Cortés Romero, “Los efectos del cortisol sobre la memoria o aprendizaje están directamente relacionados con los niveles de esta hormona. Cuando los niveles de cortisol aumentan se deteriora el desarrollo de la potenciación de larga duración y se facilita el proceso sináptico contrario”, por tanto, mientras más presencia hay de dicha hormona, mayor será en nuestros hijos el problema de memoria y aprendizaje, pues se reduce el nivel de concentración además de que muchas veces cuando las Personas con Baja Visión experimentan una gran cantidad de estrés su vista tiende a disminuir por algunos momentos, lo cual en ocasiones ni ellos se percatan de que se debe a esta situación.
 ¿Cómo quiere ver a su hijo? ¿Temeroso e inseguro o feliz e independiente?
 Recuerde que cualquiera de las dos cosas dependen de usted.

lunes, 30 de marzo de 2015

artículo: Conducta de los ciegos.

les dejo un artículo que encontré en internet y que me pareció importante para que nos pongamos a pensar:
como ciegos ¿como tratamos de integrarnos y que queremos para ser incluidos en esta sociedad? y para las personas videntes:
¿como pueden comprendernos mejor a las personas con discapacidad visual?
espero que gracias a  la información publicada en este artículo tanto ciegos como videntes, pensemos en acortar la brecha y que seamos capaces de tratarnos de igual forma.


1. Conducta de los ciegos. No existe propiamente una Psicología del Ciego, sino más bien una serie de actitudes con que todo ser humano responde ante
la
Ceguera o falta de visión, dado lo relevante que es para los normovisuales el manejo del sentido de la vista. La carencia de visión genera en el que padece
ceguera fuertes sentimientos de inseguridad, incapacidad para controlar el ambiente, desvalorización frente al que ve, desinformación cultural, aparte
de las dificultades propias en el desplazamiento y manejo de información visual. Por otra parte, los prejuicios de la sociedad ante el que es diferente,
su falta de conocimiento respecto a las verdaderas limitaciones de los ciegos y de sus grandes capacidades remanentes, junto a la ausencia de una actitud
realmente comprometida con sus derechos, produce en la persona ciega muchas veces reacciones negativas.
2. Ideas erróneas acerca de los ciegos. Cada individuo ciego es antes que nada una persona con su propio temperamento y carácter, con una personalidad
que
lo define distinto a los otros. No podemos asegurar que los ciegos son, piensan o sienten de determinada forma, ni que todos los ciegos tienen los mismos
intereses -la Música y el Derecho- o idénticas aptitudes -memoria, oído y tacto-, puesto que si comparamos a un grupo de personas ciegas nos encontraremos
con los más variados gustos, capacidades y caracteres. En el trato con ellos deberíamos renunciar a aquellos estereotipos que hemos aprendido erróneamente
y enfrentarnos a la persona.
3. Conociendo a la persona. El primer paso para interactuar con un hombre, mujer o niño/a ciegos, es deshacerse de tales preconceptos ("los ciegos tienen
su mundo", "pobrecito", "qué terrible no poder ver una puesta de sol", "los ciegos son mal humorados", etc., etc.) y lanzarse a conocer a la persona que
hay tras esos lentes oscuros y que porta un bastón blanco. Conocerle es una maravillosa experiencia que le invito a realizar. Se encontrará usted con
alguien
que tiene, al igual que todos nosotros, anhelos, expectativas, deseos, frustraciones, fortalezas y debilidades, cualidades y defectos.
4. Actitud sincera del acompañante. El primer contacto es crucial, acérquese con respeto y sin temor, póngase a su servicio. No se ubique como superior;
el poseer un sentido más que ellos no nos hace mejores ni más fuertes, puesto que la seguridad y capacidad de la persona humana se sustenta en una visión
interna, coherente y positiva, de la vida. Muchos normovisuales están lejos de haber alcanzado tal "visión". Él o ella percibirá su afecto e interés sincero
en colaborarle y rechazará cualquier intento de menoscabo, como la sobreprotección. Como nosotros, ellos también quieren ser autovalentes, aún cuando
hay
algunos que han aprendido a utilizar nuestras actitudes proteccionistas a su favor.
5. Etapas en la Rehabilitación Psicológica. No sólo hay una Psicología para cada persona portadora de ceguera, sino también actitudes determinadas por
la
etapa en que esta se encuentra en cuanto a su Rehabilitación Psicológica. La persona ciega atraviesa distintas etapas, las cuales no tienen un tiempo
ni
unas características absolutamente uniformes. Para cualquier individuo, perder la vista o que nazca alguien ciego en la familia, es un hecho muy impactante
y traumático. Un primer estado es el de la crisis o schock, luego un período de profunda depresión, para llegar por último a la aceptación de su déficit.

6. Etapa de Crisis. El estado de schock es una especie de adormecimiento psíquico. La persona atina a nada, no llora ni ríe, cae en el mutismo pues le
ha
impresionado tanto esta pérdida de sus ojos que no sabe como reaccionar, hasta que toma conciencia en pocas semanas de su nueva condición.
7. La depresión o duelo. Se sumerge entonces en un estado depresivo tal que sólo quiere morir. Muchas veces en esta etapa intentan suicidarse, reaccionan
con violencia, quieren estar solos. Quienes les rodean en esos instantes deben tener mucha comprensión y darse cuenta que las palabras de consuelo poco
podrán hacer por ella, pero sí es muy importante que sienta la amorosa compañía de otros junto a ella. En verdad llora la pérdida de su vista y de toda
una vida funcionando de acuerdo a ciertos esquemas. Pensemos que tendrá que aceptar su nueva condición de ciego para poder iniciar cualquier aprendizaje
rehabilitativo.
8. Aceptando su nueva condición. El proceso de aceptación de la ceguera por parte del ciego es como un nuevo nacimiento. Mientras la persona no comprenda
que la persona con vista o normovisual que era ya ha muerto, no podrá manifestarse la nueva persona, ciega pero con grandes capacidades de readaptación.
Aplicando este principio a la rehabilitación de las personas ciegas, podemos decir que en tanto el ciego no renuncie psicológicamente a su antigua vida
de persona con vista, no podrá volver a vivir como persona ciega rehabilitada. El aprendizaje del sistema Braille, el uso del bastón, el método de cálculo
mediante Sorobá y todas las técnicas que le permitirán desenvolverse normalmente en el medio, pasa por esta toma de conciencia de su nueva vida y la aceptación
de esa condición.
9. Sea un buen oidor. En su contacto con la persona ciega usted probablemente observará algunas de las conductas relatadas anteriormente. Frente a ellas
no haga nada, sólo escuche y observe; usted no está capacitado/a para rehabilitar, dar orientaciones o consejos. Deje esta tarea a los especialistas y
brinde su parte: el afecto, la comprensión, la compañía, la ayuda práctica necesaria. Una opinión o "consejo" inadecuado podrían suscitar problemas mayores
en la persona ciega.
10. No tome el rol del consejero. Superar cada etapa nombrada en algunos casos se vuelve doloroso, ya que implica un cambio en la autoimagen y renuncia
a cánones visuales y de comportamiento que estorban a su Rehabilitación. Quizás la persona querrá confidenciar con usted sus sentimientos y drama personal.
Escúchela y ofréscale su amistad, dándole seguridad y confianza en sus propias decisiones, pero no opte la posición de consejero/a.
11. Ayude en forma práctica. Concéntrese en el plano de sus necesidades funcionales tales como: acompañarle donde una amistad, ir de compras, hacer alguna
diligencia, grabación de temas de interés, lectura de una novela de su gusto, transcripción al braille de un poema o reflexión bonita, cocinar juntos
un
plato diferente, darle su opinión sobre vestuario, etc. etc. preocúpese de todo aquello que puede mejorar su calidad de vida. Para cada ayuda que usted
quiera darle consulte y jamás la imponga. Este trabajo requiere de humildad y mucha comprensión y respeto hacia la intimidad de la persona.
12. Siga siendo acompañante. Mantenga cierta distancia emocional con la persona ciega, para no perder su objetividad y conservar la posición de "acompañante".
No es la idea de este servicio involucrarse sentimentalmente con la persona ciega, aún cuando pueda surgir la amistad. Aquí conviene revisar las propias
motivaciones del acompañante para que se establezca una sana relación de interacción efectiva. El propósito del acompañante es prestar un servicio integral
y humano afectuoso y humano, tendiente a satisfacer necesidades prácticas de la persona ciega en su vida diaria, que no son satisfechas por la familia
ni los especialistas.
13. Las verdaderas limitaciones del ciego. Existe la tendencia a exagerar los impedimentos de las personas con discapacidad, sobre todo en el caso de
los
ciegos. Sin embargo, al observar detenidamente su condición, llegamos a la conclusión que las limitaciones se reducen sólo a tres aspectos: desplazamiento,
control del ambiente y adquisición de cultura.
14. Dificultades en el desplazamiento. Basta que usted cierre sus ojos y trate de caminar "a ciegas" hasta la puerta de su hogar, para darse cuenta lo
difícil
que es para alguien movilizarse prescindiendo del sentido de la visión. Sin embargo la persona ciega, con un buen entrenamiento en Orientación y Movilidad
con bastón (o perro guía, en los países del primer mundo) puede lograr una movilidad independiente.
15. Limitaciones en el control del ambiente. El sentido de la vista tiene la capacidad de abarcar grandes espacios y captar una gran cantidad de información
en forma simultánea. Por ejemplo si usted entra en un lugar desconocido se percata de inmediato de la dimensión de ese espacio, color, cantidad de personas,
como van vestidos, de que sexo y estrato social son, en fin, unos datos que será muy difícil percibir con los ojos cerrados. La inseguridad que siente
el ciego o ciega por ese desconocimiento derivado de la carencia de la vista, constituye un grave problema, que puede ser resuelto con una adecuada Educación
Especial (en el caso del niño) y Rehabilitación (en el caso del adulto). Ellos son entrenados en la utilización de los "sentidos vicariantes" (oído, tacto,
olfato, gusto y sentido de percepción de obstáculos) y en las Actividades de la Vida Diaria para su manejo personal y social.
16. Adquisición de Cultura. Gran parte de la información cultural de nuestra sociedad es visual: libros, revistas y periódicos son escritos en tinta;
el
cine y la televisión son eminentemente visuales; las señales en las calles, la publicidad, los escaparates, etc. están diseñados para personas que ven,
esto es los normovisuales. Actualmente recibimos a través de Internet todos los contenidos culturales de una sociedad de información. ¿Qué hace la persona
ciega para integrarse a este mundo informativo? Aquí es donde el Sistema Braille ocupa un lugar importante en la superación de esta tercera limitación.

17. Contribuya a superar sus tensiones. Las dificultades nombradas ocasionan frecuentemente gran estrés en la persona ciega, lo que se expresa corporalmente
en tensión y dolores musculares; y a veces en reacciones agresivas. Los masajes y ejercicios de relajación, con la ayuda de música; las actividades de
recreación y físicas, como la natación, son de gran ayuda en este aspecto. Son interesantes alternativas que puede manejar un acompañante como parte de
su programa de servicio.
18. El mapa mental. Hay un aspecto en el control del ambiente por parte de la persona ciega, que llama bastante nuestra atención cuando comenzamos a interactuar
con ellos y es la particular necesidad de limitar o percibir los límites témporo-espaciales, formarse una idea global concreta y clara de los escenarios
donde actúan y actuarán. Requieren saber sobre las personas que les rodean, los horarios y calendarios de actividades, los espacios que les circundan
y
todo tipo de información no alcanzable sin la vista o que les de una estructura psicológica segura en la cual moverse. Esto puede parecer chocante o raro
a quien no sabe comprenderlo, pero es lógico si nos ponemos en su lugar e imaginamos movernos en un espacio obscuro sin referencias visuales. Necesitaríamos
inventar o descubrir nuestras propias coordenadas.
19. Sea sus ojos. Usted puede ayudar a la persona ciega a construir ese "mapa interno témporo-espacial", siendo sus ojos cuando camina por la calle (narrando
con naturalidad lo que encuentra a su paso; haciendo algunas descripciones; informándole sobre la presencia de alguien conocido que se acerca; contándole
sobre algunos cambios arquitectónicos de la ciudad; comentándole algún escaparate, etc.), cuando está en otra casa o institución (comentándole sobre apariencia
de las personas, adornos y objetos interesantes, cambios en la disposición del mobiliario, etc.), cuando pasea en lugares públicos como parques, plazas,
playa, campo, museos, comercio, etc. y en la conversación (usos y cambios en las costumbres, modas, nuevos esquemas visuales, últimas películas y libros
de actualidad, noticias de la televisión, obras de teatro, etc.).
20. Más consejos. Por último, es recomendable que usted lea, analice y ponga en práctica los CONSEJOS PARA UNA BUENA COMUNICACIÓN CON LAS PERSONAS CIEGAS
que adjuntamos a esta guía. Podríamos agregar mucho más, pero es lo suficiente para iniciar una agradable y enriquecedora experiencia como acompañante
de personas ciegas.
CONSEJOS PARA UNA BUENA COMUNICACIÓN
CON LAS PERSONAS CIEGAS.
Tal vez usted muchas veces ha querido ayudar a una persona ciega y no se ha atrevido a hacerlo por temor a una respuesta agresiva o sencillamente para
no
cometer un error. He aquí algunos consejos para conocerla y serle útil:
1) En primer lugar, tenga en cuenta esto. Cuando entre a un lugar donde se encuentra un ciego o ciega, hable aunque sea sólo una palabra de saludo. Es
preciso
hacerle notar su presencia y también prevenirlo cuando usted se retira.
2) Jamás se dirija a él por intermedio de otra persona, en los casos en que le pueda hablar libremente. Hágalo con normalidad y asegúrese que él sepa
que
usted se está dirigiendo a él llamándolo por su nombre, tocándole un brazo o de cualquier otra forma.
3) No modifique su modo de expresarse para evitar ciertas palabras como “ciego” o “ver”. La discapacidad visual es la ceguera y se llama “ciego” a quien
la porta. Esto no puede ofenderle y su uso natural por parte de quien la lleva es parte de su aceptación del déficit. Usted puede utilizar sin temor palabras
que hacen alusión a la vista, como “mirar”, “ver televisión”, “bonito” o “hermoso”. A ellos no les molestan estos términos e incluso los usan con toda
naturalidad. Por ejemplo: “¿Viste ayer la teleserie?” refiriéndose a escuchar la novela por televisión.
4) Cuando se encuentre con él o ella, pregúntele si desea que lo acompañe pero no insista si dice que puede arreglárselas solo/a.
5) Si una persona ciega acepta su servicio, ofrézcale siempre el brazo pues así podrá seguirlo y realizar los mismos movimientos que usted, lo que le
será
imposible si usted lo toma del brazo y lo empuja hacia adelante.
6) Cuando cruce una calle acompañando a un ciego, deténgase un momento junto al cordón de la vereda o cuneta, a menos que él prefiera que se le advierta
mediante una presión del brazo.
7) Encare las veredas de frente, nunca en diagonal. Lo mismo rige para las escaleras fijas y mecánicas. No lo abandone hasta que ambos se encuentren sanos
y salvos al otro lado de la calle. Permanezca junto a él salvando cualquier tipo de obstáculos, tales como: montículos de arena, escombros, trabajos en
la vía pública, bicicletas que circulan por las veredas, etc.
Si usted está apurado/a, pida a alguien que lo reemplace o señálele a la persona ciega brevemente todos los peligros que se encuentran en el camino a
seguir.
9) Para indicarle un asiento, tome su mano derecha y póngala sobre el respaldo de la silla o sobre el brazo del sillón y él o ella sabrá tomar asiento
por
sus propios medios.
10) Para subir a un auto, coloque la mano del ciego sobre la manija de la puerta, o si está abierta, sobre el techo del vehículo e indíquele si el frente
del auto está a su derecha o a su izquierda. El ciego se ubicará de inmediato en el lugar correcto, sin ninguna otra ayuda.
11) Para subir una escalera común, colóquele la mano sobre el pasamanos. Si se trata de una escalera mecánica, indíquele si sube o si baja, luego colóquele
la mano sobre la cinta sin fin, en el momento que vaya a usarla.
12) Para pasar por una puerta giratoria: Si el ciego prefiere precederlo, coloque su mano sobre uno de los paneles giratorios para que él se de cuenta
de
la dimensión del compartimento e inicie el movimiento; si él prefiere seguirlo, hágale saber cuando entra, para que él suelte su brazo y entre a su vez
en el compartimento siguiente, pero jamás en el mismo que usted.
13) Si usted entrega a un ciego billetes de distintos valores, entrégueselos por separado, agrupados por cada valor, identificándolos vez por vez.
14) Si un ciego le pide una dirección, indíquesela tan precisamente como sea posible, señalándole la distancia a recorrer, si debe doblar a izquierda
o a derecha o seguir en línea recta. Si usted es carabinero/a, preséntese como tal, pues él puede tener necesidad de una ayuda de su parte, que no aceptaría
proviniendo de otra persona.
15) Evite especialmente la lástima o una solicitud excesiva. Al acompañarlo háblele como a todo el mundo, ayúdelo discretamente y no insista cuando él
le
diga que ya no lo necesita.
16) Si convive con alguna persona ciega en su casa, lugar de estudio o trabajo, procure que las puertas y ventanas estén siempre completamente abiertas
o completamente cerradas, e infórmele de los cambios que se produzcan en la ubicación de los muebles.
17) Cuando se encuentre con un conocido ciego, preséntese por su nombre al saludarlo, no pretenda que él siempre sepa con quién está hablando. Es de muy
mal gusto jugar con su ceguera al “adivina quien soy”.
Aplicando estos consejos usted estará brindando un gran servicio a las personas ciegas. Recuerde que usted o un ser querido podrían adquirir esta discapacidad
por enfermedad o accidente y no les agradaría ser tratados con indiferencia, rudeza ni lástima. Los ciegos son personas con las mismas necesidades que
todo el mundo, dependiendo de su edad y ocupación, y desean integrarse normalmente a la vida ciudadana.