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Ecos del Alma Radio

miércoles, 22 de febrero de 2023

Comenzando a cocinar a ciegas

Hola, que tal?

Pasaba por acá para contarles mi experiencia con la cocina teniendo discapacidad visual.

Sé que aveces nos gana el miedo, y que se nos limita en nuestras casas (Si vivimos con nuestra familia), por querer protegernos y que no nos pase nada pero... A quién no le pasó aún viendo que se quemó por ejemplo...? Le pasa a todo el mundo independientemente si vemos o no...

Yo no soy la experta, pero quiero contarles mi experiencia y cuales son las herramientas que utilizo para cocinar, esperando que les sea de utilidad, acá voy.


¿Qué necesitamos?

COMO primera medida saber como vamos a prender la cocina, que método usar, si fosforos, encendedor, magiclick, o si la cocina trae encendido eléctrico.

En mi caso el magiclick como le tengo miedo al fuego es lo que mejor funciona, vienen a gas, o a pilas tipo chispero.

Después, es importante tener cucharas, tazas, vasos, que usemos para poder medir los alimentos, para ver las proporciones.

Luego, un reloj para medir el tiempo de cocción, esto puede variar si usamos una receta porque quizá sea mas tiempo, también se puede usar el reloj del celular para ir fijándonos o una alarma.

Luego tener un abrelatas de ruedita por ejemplo, (A mí no se me da bien abrir las latas) y claro que etiquetar las latas si solemos hacer compras y llevamos a nuestra casa diferentes productos, pedirle a alguna persona de confianza que nos dé una mano, usando cinta, gomitas elásticas, carteles en braille, todo sirve.

También un pela papas para las verduras y frutas de cáscara blanda (Con la naranja no me llevo tan bien aún y no me sale con cuchillo pelarla), el pela papas puede ser similar a una máquida de afeitar  donde la persona no tiene riesgo de cortarse, el común también sirve, aunque yo prefiero el primero que les mencioné.

TUPERS, bouls, y ese tipo de recipientes nos sirven muchísimo para guardar la comida y mas si son ermeticos, y claro que el papel film no debe faltar!!

Luego, en electrodomésticos, les cuento que tengo en casa. Una paba o tetera electrica, una freidora de aire, el horno y la multiprocesadora que licua, bate, y otras cosas mas que no uso pero trae accesorios para cambiar, también una cafetera de filtro y un microhondas, además de la cocina a gas. Todos estos productos son con perillas o botones, así que pueden marcarse con relieve, ya sea con pintura que sobre salga, o alguna perlita de esas que se pegan, le pedimos a una persona que nos ayude y listo, no recomiendo lo táctil porque no tuve experiencia.

Espero se animen a poder cocinar, y que la entrada les sea util 

Un saludo, Magalí Rossi.

viernes, 6 de mayo de 2022

Día del Perro Guía

 

Nota sobre el día del Perro Guía

El último miércoles de abril de cada año, se utiliza para concientizar sobre la labor de los perros guías y se promueve la ley que en Argentina nos permite el acceso a todo tipo de lugares.

Como transportes, hoteles, establecimientos pribados de uso público y públicos, además de que estos perros cuentan con un entrenamiento especial, no son mascotas y se los debe de respetar cuando van cjunto a su usuario.

A mí y a Mila nos hicieron una nota por Telefe Santa Fe.

Ingresa aquí para verla. o acá.

sábado, 30 de abril de 2022

Defensa ciega. (Cuento de mi autoría)

Toca una temática sensible, pero aún así, escribirlo me generó un montón de sensaciones.
No suelo escribir sobre estos temas tan dramáticos, pero cuando la hoja en blanco quiere llenarse de letras, sucede.
Gracias a quien quiera leerlo.
Magalí Rossi.


Defensa ciega.
Ciudad de Buenos Aires, año 2023.
Para ella era un día feliz, iba a realizar una charla de concientización sobre inclusión para chicas con diferentes problemáticas y ahí estaba, sonriendo, con ese taxi que la llevaba al hotel donde se hospedaría.
El hotel se llamaba El Descanso, tenía buenas referencias, era de un estilo rústico, y quedaba en el centro de la ciudad.
Nunca se imaginó que cuando llegara, todo se volvería tormentoso y gris.
Pero mientras tanto, ella sentía Su cabello Rubio al viento, su vestido azul, ese empoderamiento que la inundaba al saber que iba a lograr ser escuchada por muchas otras chicas que seguramente necesitaban una palabra de ánimo.
El taxi sorteaba el tráfico, ella seguía dibujando en su mente, se imaginaba en aquel auditorio, diciéndoles que sean valientes, que hablen de lo que les pase, que siempre iban a tener una red de contención para acompañarlas. Sentía los aplausos, los abrazos, las miradas.
Hasta que en un momento volvió al presente porque ya había llegado al hotel y el taxista se había detenido esperando que bajara. Lo saludó, le pagó, tomó su maleta y su bastón y caminó hacia la puerta de color oscuro.
Entró, se registró, le dieron la habitación 6. Nunca le gustó ese número, tampoco supo por qué sentía una energía que no era tranquilizante. Le Dio poca importancia porque culpó al cansancio, al calor, seguramente luego de una ducha y una salidita a comer algo la cosa iba a tener otro matiz.
No le llamó la atención el hombre de la entrada que la acompañó amablemente hasta la habitación, tampoco la chica que le explicó en que lugar estaban los enchufes, el armario, la tele, el baño, y como se ubicaba cada cosa en él describiendo la ducha, etc.
Se dijo que era amabilidad, que estaba muy genial que sean tan atentos con alguien que no veía y luego se despidió de ellos cerrando la puerta.
Comenzó a desarmar su balija, elegir lo que se iba a poner para ir a comer a un barcito cercano, seguro encontraría uno a una o dos cuadras, porque cuando hay un hotel siempre hay lugares para ir a desayunar o cenar y nunca quedan lejos.
Se duchó, se vistió y cuando estaba queriendo irse a cenar, comenzó a sentir que la observaban.
Pensó que era una sensación, que era porque estaba sola ahí, pero estaba equivocada.
Creyó que sus sentidos la engañaban pero comenzó a escuchar una respiración, que no le gustaba nada.
Se acercó a la puerta, pero alguien comenzó a apretarla contra si.
Quería gritar, pero el miedo no lo permitía, no salía ningún sonido de su garganta.
--Callate, si colaborás no te va a pasar nada.
Sabés, nosotros tenemos cámaras, yo te observé desde que llegaste.
Le decía con una voz rasposa, mientras ella forcejeaba para salir corriendo de ahí.
Sentía la barba de ese tipo asqueroso rozándole la piel, las manos horrendas queriéndole romper la ropa, sintiendo ese aliento detestable con palabras obscenas llenas de lujuria y perversidad...
Si ella no hacía algo eso se iba a convertir en un infierno aún peor.
Agarró su bastón como pudo, se le había caído al suelo pero salió corriendo.
Agradeció que no tenía escaleras el lugar y que justo había que doblar una vez y seguir recto. No supo por qué a esa hora parecía no haber nadie, era muy raro.
Logró llegar a la puerta y salir, temblaba como una hoja y corrió media cuadra esperando que alguien la socorriera.
Se cayó en el suelo, y del impacto el bastón salió partiéndose en 4 partes, solo se quedó con la última que mucho no le servía. Trató de levantarse cuando notó su presencia de tras suyo.
En esa noche parecía que todos se habían esfumado, los autos pasaban pero no se detenían. Al menos eso notaba ella. 
--Salí de acá, dejame en paz, mal nacido, lacra inmunda.
--Esta lacra quiere sacarse las ganas. ¿ que no te das cuenta? 
--Salí, dejame!
él la volvió a agarrar otra vez, y volvió a tocarla.
Ella pensaba que era su fin, hasta que pudo usar el tramo de bastón que le quedaba.
Cuando se quiso dar cuenta, localizó el cuello del agresor y con la puntera del bastón, le asestó varios golpes en la nuez, hundió ese pedazo de caño hasta que notó que el tipo empezó a soltarla.
--Basta! Ni a mí ni a nadie mas vas a tocar, abusador, hijo de mil demoños!
Gritó y corrió hasta que se vio libre.
Consiguió que alguien la viera después de hacer sin saber como, 4 cuadras enteras.
Por suerte después de gritar y pedir ayuda, una persona la socorrió y encontraron una comisaría, y pudo decir lo que le pasaba.
No podía describir al agresor pero si dijo donde trabajaba. Sabía que la policía lo iba a encontrar inconsciente, con un golpe, o talvez muerto, pero ya no le importaba. solo quería borrar esas marcas de su cuerpo, esa sensación que la hacía bulnerable, esas lágrimas que no paraban de caerle.
Después de unas horas, y varias declaraciones, le informaron que lo habían encontrado, que pertenecía a una red de trata, que estaba inconsciente por varios golpes pero que viviría.
Ella solo pensaba en que se hiciera justicia, por todas las chicas que fueron heridas incluso mas que ella misma.
Despuésde un tiempo, cuando se vio en el juicio, pudo comprobarse que ella como mujer y en su condición de bulnerabilidad, actuó en defensa propia, y lo condenaron a prisión, por muchos años por todos losdelitos que había cometido.
El hotel se cerró, habían descubierto cámaras y micrófonos en las habitaciones, todo el personal involucrado quedó tras las rejas, y ella aunque con un dolor que sobrellevar por lo vivido, almenos se sintió fuerte al defenderse y lograr que un abusador mas, esté preso.